20 gramos…

Basta una diferencia de 20g de agua entre una versión y otra de esta receta básica para obtener resultados y productos diferentes.

Esto ofrece al operador una mayor flexibilidad y una gama más amplia de resultados al alcance, según el presupuesto, los objetivos de venta y las preferencias de la clientela.

La mejor versión es la que lleva 200g de agua, que garantiza el equilibrio óptimo entre desarrollo, aspecto y rendimiento.

Con 220g de agua, el resultado es un croissant muy ligero, muy desarrollado, con una laminación menos definida, pero puede ser ideal cuando se desea un mayor rendimiento.

Los resultados con 180g de agua son bastante decepcionantes – al menos desde NUESTRO punto de vista, dado que tenemos el "defecto" de no conformarnos con nada menos que la excelencia.